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3 jul. 2013

lecturas de verano




Cuentos judíos de la aldea de Chelm
Isaac Singer Bashevis

Editorial Lumen, 2002


 Isaac Singer Bashevis.
Ilustrada por Maurice Sendak "el Picasso" de la ilustración infantil.

Resumen del libro
Varios relatos que se desarrollan en Chelm, «una aldea de tontos: tontos jóvenes y tontos viejos». En ellos hay cuentos sencillos y tiernos (La cabra Zateh), de engaños y autoengaños (Paraíso de tontos, El primer Shlemiel, Los pies mezclados y el novio tonto, La nieve de Chelm), y con el diablo como protagonista, un tema predilecto de Singer (La trampa del diablo, El cuento de la abuela).
 Siete narraciones cortas llenas de sentido del humor y pobladas con personajes que conseguirán enternecer al lector. Como no podía ser menos en el caso de un autor judío nacido en Polonia, todos los cuentos contienen un mensaje de vida heredado de la sabiduría ancestral de su pueblo, dedicado a los muchos niños que no tuvieron oportunidad de crecer debido a las guerras y persecuciones que aniquilaron a familias inocentes.

Los habitantes de esta aldea tienen un punto de chifladura que hace reir y pensar. Este autor de origen judío que escribe sobre el mundo que le rodea consigue trasmitirnos con su cuentos un fresco de la sociedad judía rural polaca repleta de personajes inolvidables y de anécdotas llenas de humor. Saber de qué se ríe un pueblo y qué le hace gracia es también un modo de conocer su cultura. La inocencia, el amor por los animales y un punto de absurdo presiden estos cuentos donde se retratan personajes entrañables que nos hacen reír por su exagerada ingenuidad.

Este es un libro hechizado. Leerlo no es sentarse ante un simple tejido de frases y esperar a ver donde terminan y cómo lo hacen; la lectura de los cuentos de Singer va más allá de las posibilidades convencionales del cuento.

Otras obras:
Cuentos para niños, Editorial Anaya, 2004
Cuentos de amor y esperanza.
Cuando Schlemel fue a Varsovia y otros cuentos, Editorial Alfaguara, 1992.


Diez razones para escribir para los niños
 Isaac Singer Bashevis

Tengo más de 500 razones para escribir para los niños, pero con el fin de ahorrar tiempo, enumeraré solo 10:
1) Los niños leen libros y no críticas de libros. Los críticos les importan un pepino.
2) Los niños no leen para encontrar su identidad.
3) No leen para liberarse de un complejo de culpa, para satisfacer su ansia de rebelión ni para deshacerse del sentimiento de alienación.
4) Los niños no hacen uso de la psicología.
5) Aborrecen la sociología.
6) No intentan siquiera comprender a Kafka.
7) Siguen creyendo en el Bien, en la familia, en los ángeles, en los demonios, en brujas, en los diablos burlones, en la lógica, en la claridad, en los signos de puntuación y en muchas otras cosas comprensibles.
8) Les gusta leer relatos interesantes y no comentarios, ni guías o notas que acompañan a textos.
9) Cuando un libro es aburrido, bostezan abiertamente sin sentimiento de culpa o temor a la autoridad.
10) No esperan de su escritor preferido que salve la humanidad. Por más jóvenes que sean, ya han comprendido que él no está en condiciones de hacerlo. Solamente los adultos tienen ilusiones tan infantiles.