IES Francisco de Orellana
Marzo, 2026
Reunido el departamento de Lengua castellana y Literatura del IES Francisco de Orellana y tras deliberar después de la lectura y análisis de los microrrelatos presentados a concurso, el resultado es el siguiente:
Categoría A (alumnos de Primer ciclo de ESO):
Microrrelato titulado No todo es eterno. Seudónimo “Lucía” que corresponde a la alumna Olalla
Blanco Retamosa de 2ºESO B.
Microrrelato titulado La noche estrellada. Seudónimo “Mansito” que corresponde al alumno Víctor
Curiel Muñoz de 2ºESO A.
Microrrelato titulado La máquina meteórica escacharrada. Seudónimo “Basurín” que corresponde
al alumno Aritz Dito Acosta de 1ºESO.
Categoría B (alumnos de Segundo ciclo de ESO y FP):
Microrrelato titulado Cada día del año. Seudónimo “Caballito de mar” que corresponde a la alumna
Sofía Espada Fernández de 3ºESO B.
Microrrelato titulado El deshielo. Seudónimo “La celestina” que corresponde a la alumna Irene
Risco Torres de 4ºESO A.
Microrrelato titulado El final. Seudónimo “Patata” que corresponde a la alumna Ángela Mateos
García de 4ºESO A.
Categoría C (Bachillerato y Ciclos Formativos, menores de 20 años):
Microrrelato titulado El viaje eterno. Seudónimo “Flor” que corresponde a la alumna Triana Peñas
Cortijo de 1ºBachillerato B.
Microrrelato titulado Donde el cielo aprende a esperar. Seudónimo “Jackson” que corresponde al
alumno David Ávila Iglesias, 1ºBachillerato B.
Categoría D (alumnos mayores de 20 años y resto de la comunidad educativa (padres de alumnos,
personal docente y no docente):
Microrrelato titulado Aviso Rojo de Aemet. Seudónimo “Quercus” que corresponde a Jara
Fernández Muñoz, madre de dos alumnos del centro.
Aquí los tenéis todos:
No todo es eterno
Simplemente levantarse sabiendo que nada está bien es el claro ejemplo de que hay que disfrutar de
cada momento.
Seudónimo: Lucía.
Olalla Blanco Retamosa, 2ºESO B.
La noche estrellada
La noche es larga y ahí estás tú, mirándome y cuidándome desde arriba, junto a otras, pero tú eres la que más brilla. Cierro los ojos y te veo, como un sueño, esperando que este se cumpla.
Me has enseñado que la noche puede dar miedo, sueño... pero gracias a ti, lo supero y voy a lo alto
de la montaña a observarte hasta el amanecer como un monumento.
Seudónimo: Mansito.
Víctor Curiel Muñoz, 2ºESO A.
La máquina meteórica escacharrada
Recuerdo esta historia como si fuera ayer, algo raro porque pasó hoy.
Llovía. Amalio y y no podíamos salir por ahí, pero se me ocurrió algo.
- Oye, Amalio – dije.
- Don experto en “Alucinógenos, expertológicos y Flaulenciología – interrumpió antes de que siguiera.
- Fenómenos meteorológicos y Climatología – corrigió.
- Como sea, ¿podrás hacer una máquina meteorológica?
- Afirmativo, pero necesitaré materiales.- Se levantó y se fue.
Volvió con un microondas, una tostadora, un nokia y dos papas.
- ¿Y eso?- Pregunté, pero ni caso.
En diez minutos hizo un... cacharro tope raro, puso una tarjeta y salió el sol.
- ¡Flipante!- Dije bebiendo zumo.
Pero... salpiqué la máquina, sonó extraño e hizo un calor “andaluz”, e incluso, ardió un árbol fuera.
- ¡Apágala!- Grité abrasado.
- ¡Imposible! ¡Usé un Furby de 1998!
- ¡Las pilas!
Rápidamente se las quitó y volvió el frío, pero el fuego... siguió.
Seudónimo: Basurín.
Aritz Dito Acosta, 1ºESO.
Cada día del año
Un instante de luz iluminó el cielo.
Un ser invicto, vivificante, que no se suele dejar ver, se acurrucaba entre las nubes queriendo
ascender.
Poco a poco fue trepando hasta que por fin abandonó las nubes y salió.
Cuando el sol tomó protagonismo en el tormentoso cielo, un sentimiento de decepción me invadió.
Y una espina de ilusión desalojó mi corazón al saber que no veía al sol de forma maravillosa.
Entonces, comprendí que no necesitamos nada extraordinario para saber que este ser, aunque no lo
veamos, nos acompaña cada día del año.
Seudónimo: Caballito de mar.
Sofía Espada Fernández, 3ºESO B.
El deshielo
Aquella noche pensé que nunca más volvería a ver el sol por mi ventana, pero un día, sin esperarlo,
un rayo de luz atravesaba el pasillo descongelando el hielo que me impedía salir.
Seudónimo: La Celestina.
Irene Sánchez Risco, 4ºESO A.
El final
El atardecer se llevó el día al igual que el mar sus cenizas.
Seudónimo: Patata.
Ángela Mateos García, 4ºESO A.
El viaje eterno
El coche iba por la carretera mientras el cielo se llenaba de colores cálidos como rojo y naranja.
Parecía que el día estaba llegando a su fin.
Ella miraba por la ventana y pensaba que era todo lo que había dejado pasar.
Se había marchado sin decir ni una palabra y sin dar explicaciones.
En el espejo del coche quedaban los recuerdos y los problemas.
Delante solo había un camino nuevo... y un atardecer que le decía que, a veces, irse es la mejor
manera de comenzar algo nuevo.
Seudónimo: Flor.
Triana Peñas Cortijo, 1ºBachillerato B.
Donde el cielo aprende a esperar
El cielo bajó tanto que rozó la hierba.
Las nubes, cansadas, aprendieron a andar lento.
Muros de piedra guardaban el agua, como si de un secreto se tratara.
El paisaje, ahogado por el inmenso llanto del cielo.
Flores, intentando resplandecer sin luz.
Nadie pasaba y, aun así, todo ocurría.
Seudónimo: Jackson.
David Ávila Iglesias, 1ºBachillerato B.
Aviso Rojo de Aemet
Por fin llegó el día soñado. Me levanté con la sensación y los nervios de una mañana de Reyes.
Todo un año planeando la ruta, los caminos, las paradas de avituallamiento, las guías de flora y
fauna...
Nada me hacía intuir lo que ocurriría esa mañana, ni siquiera el viento y el cielo gris.
Justo en el momento en que me ataba las botas, el teléfono vibró, lo abrí y al leer el mensaje me dio
un vuelco el corazón. “... Aviso Rojo de Aemet... evite desplazamientos innecesarios, procure estar
dentro del domicilio hasta nuevo aviso”.
Pensé, este es un desplazamiento necesario, cogí la mochila e inicié la ruta. Aún me arrepiento de
aquella decisión insensata cuando toco la cicatriz de los diez puntos de sutura que aquella rama de
encina me regaló ese día.
Seudónimo: Quercus.
Jara Fernández Muñoz, madre de dos alumnos del centro.









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