20 oct. 2010

leo, leo

    Así se dirigía
    Platón a sus libros
    En el momento de su muerte

        Padres míos dignos de reverencia y conductores y luz de mi vida, de aquí en adelante no podré estar más con vosotros, pues me voy con mi Dios, que me llama sin dilación. Os doy todo tipo de gracias por el gran honor y corona y gracia que me habéis dado en el mundo, y suplico a mi Dios y Señor que os ponga en manos de personas que os amen y os honren y os busquen de todo corazón en todo momento como yo he hecho toda mi vida .

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