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13 ene. 2012

leo, leo




Inundación

Una mañana, la mujer de Tesalio lo despertó para decirle:
–Mi amor. Estamos inundados.
–No importa– respondió Tesalio entre dientes, dando vueltas

en la cama y sin poder abrir los ojos.–Sacamos el agua y asunto arreglado.
–Es imposible– replicó ella. –Estamos en el mar.
–Ah, entiendo– dijo Tesalio sin abrir los ojos.

Y se ahogaron.

Gabriel Jiménez Emán